En nuestra sociedad costarricense, lamentablemente, parece que estamos más preocupados por señalar con el dedo a quienes consideramos responsables de nuestros problemas en lugar de enfrentar el presente y mirar hacia el futuro. Esta tendencia a buscar culpables en el pasado en lugar de asumir responsabilidades y trabajar por un mejor mañana, es un reflejo de las mismas debilidades que aquejan a nuestra sociedad en su conjunto.
Los políticos que emergen en este entorno no son una excepción. Provienen de las mismas entrañas de la sociedad y, lamentablemente, con frecuencia exhiben los mismos defectos que tanto nos aquejan. La falta de visión, la corrupción, la falta de empatía y la búsqueda desenfrenada de poder son solo algunos de los males que parecen perpetuarse en nuestra clase política.
Es necesario un cambio radical en nuestra mentalidad como sociedad. Debemos dejar de mirar hacia atrás en busca de chivos expiatorios y empezar a asumir la responsabilidad colectiva por nuestro presente y nuestro futuro. Necesitamos líderes que estén dispuestos a romper con el statu quo y a enfrentar los desafíos con valentía y visión de futuro.
Es hora de dejar atrás la cultura de la culpa y la pasividad y empezar a construir un futuro mejor para todos los costarricenses. Esto implica un compromiso real con la justicia, la transparencia y el bien común. Solo entonces podremos empezar a construir una sociedad verdaderamente próspera y justa para las generaciones venideras.



