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Este blog es mi cuaderno de bitácora desde 2010. No tengo títulos universitarios que exhibir. Tengo, en cambio, más de una década observando cómo se toman y se imponen las decisiones que afectan la soberanía de los países pequeños. He visto promesas incumplidas, decretos con dueño extranjero, y una prensa que confunde "modernización" con "sumisión tecnológica". Aquí no encontrará citas de autores muertos para parecer académico. Encontrará análisis basado en documentos oficiales, fechas, nombres y hechos. Si busca a alguien que le diga lo que ve —sin filtros institucionales ni miedo a las consecuencias—, está en el lugar correcto.

viernes, 1 de mayo de 2026

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El Día del Trabajador sin trabajadores: Un réquiem y una promesa

Opinión para el 1.° de mayo de 2026


I. La marcha de los ausentes

Hoy, Primero de Mayo, unos pocos miles caminarán desde la Plaza de la Democracia hacia la Casa Presidencial. Habrá banderas, consignas grabadas, discursos leídos. Los periodistas tomarán fotos. Los ministros dirán que "respetan la manifestación". Y al anochecer, todo habrá quedado igual.

Pero los trabajadores reales no estarán ahí.

No estará el guardia de seguridad que hoy cumple su turno de doce horas en un condominio de Escazú, vigilando el sueño de quienes nunca le darían un vaso de agua. No estará la trabajadora doméstica que limpia oficinas por outsourcing mientras su patrono ficticio le roba la cuota de la CCSS. No estará el repartidor de Uber Eats que recorre San José en una bicicleta prestada, sabiendo que si se cae no tiene seguro ni días de incapacidad. No estará el agricultor de Upala o Pérez Zeledón, que ya ni recuerda la última vez que un dirigente gremial pisó su parcela.

Y no estará, por supuesto, el afiliado de UPA Nacional esa organización zombi con cuerpo jurídico pero alma extraviada, porque el pequeño agricultor real ya no sabe ni quiénes son esos señores que salen en la foto con el ministro.

Este 1° de mayo es, entonces, la marcha de los ausentes. Y los ausentes no están porque nunca fueron convocados. O peor: porque aprendieron que convocarlos era una mentira.


II. La clase dirigente sindical: cadáveres que caminan

Seamos brutales en el diagnóstico, porque la ternura no ha servido de nada.

La clase dirigente sindical costarricense ha sido reducida a la irrelevancia. Sus cifras son elocuentes: menos del 8% de afiliación, huelgas que no tuercen una sola política de Estado, convenciones colectivas que se extinguen como especies en peligro. Los dirigentes viven de salarios sindicales, asesorías jurídicas, puestos en juntas institucionales y viajes pagos a congresos internacionales. Negocian "mesas de diálogo" que son cementerios de demandas. Celebran “acuerdos” que nunca se cumplen.

Y mientras tanto, el trabajador real: el informal, el precario, el de plataforma, el tercerizado sigue solo, atomizado, convencido de que la organización es un lujo de burócratas.

UPA Nacional es el espejo perfecto de esta podredumbre. Un gremio que nació con la bandera del pequeño agricultor y terminó como un apéndice del Estado: dirigentes que viven del presupuesto público, asambleas que no movilizan a nadie, comunicados de prensa que nadie lee. Un zombi organizacional con cuerpo pero sin alma. El campesino costarricense, el que cultiva en una cuarta de tierra heredada, el que vende en la feria sin seguro ni pensión, el que fue expulsado por la piña transnacional, ya no sabe que UPA Nacional existe. Y si lo sabe, le da igual.

Esta dirigencia no es enemiga del pueblo. Es peor: es irrelevante para el pueblo. No tienen poder para dañar, pero tampoco para ayudar. Sobreviven como una burocracia parasitaria que aún cree que sentarse con el ministro de Hacienda es una victoria.


III. El guardia y la patria: una contradicción que duele

Pero aquí hay algo más profundo que una crítica a dirigentes inútiles.

El guardia de seguridad privada, cuarenta mil, sesenta mil, cuatro por cada policía, no solo está ausente de la marcha. Está ausente de la idea misma de patria. Porque, ¿qué patria es esa que le paga el salario mínimo por doce horas de trabajo, que le niega la seguridad social, que lo convierte en un número en la planilla de una empresa fantasma?

La patria de los que marchan hoy no es su patria. La patria de los discursos oficiales no lo incluye. La patria de los dirigentes sindicales que negocian privilegios para sí mismos no es la suya.

Y sin embargo, y aquí viene lo incómodo, ese guardia sigue queriendo a Costa Rica. Sigue pagando sus impuestos aunque no le devuelvan nada. Sigue criando a sus hijos en un país que lo abandona. Sigue creyendo, en el fondo de su jornada interminable, que quizá las cosas pueden cambiar.

Esa es la materia prima de la esperanza. No la de los discursos. La de los que se levantan todos los días aunque no tengan motivos.


IV. La refundación: lo que ningún dirigente quiere escuchar

Refundar la lucha de clases en Costa Rica no es un ejercicio académico. Es una necesidad biológica del movimiento obrero. Y no empezará desde las cúpulas sindicales actuales. Empezará desde los márgenes, desde los desclasados, desde los que nunca han estado en la foto oficial.

Estas son las coordenadas de esa refundación:

  1. Organización territorial, no empresarial: el guardia cambia de patrono cada año, pero vive en el mismo barrio. Las asambleas de clase por barrio son la unidad básica de la nueva lucha.

  2. Tácticas de guerrilla laboral: huelgas digitales de plataformas (apagar apps en horas pico), boicots selectivos a empresas que precarizan, cajas de resistencia barriales, desobediencia fiscal en pequeña escala. Nada de eso necesita permiso de la Sala IV.

  3. Nuevos sujetos, nuevos lenguajes: el trabajador de call center, la recogedora de café sin seguro, el repartidor de Didi, el agricultor sin tierra. La lucha de clases no es blanca, ni masculina, ni sindicalizada. Es morena, femenina, joven, informal y digital.

  4. Romper el pacto con el Estado: ninguna mesa de diálogo con el gobierno que no sea precedida por movilizaciones reales. Ningún acuerdo firmado sin consulta vinculante a las bases. Ningún dirigente que viva del salario sindical más de dos períodos.

  5. Internacionalismo de los precarios: El guardia de Costa Rica tiene más en común con el repartidor de México, el delivery de Argentina y el trabajador de plataformas de España que con cualquier ministro tico. La lucha es global o no será.


V. Todavía quedamos patriotas

Y aquí va el mensaje que nadie esperaba después de tanta crudeza.

Todavía quedamos patriotas.

No patriotas de banderas ni de himnos. No patriotas de desfiles ni de discursos oficiales. Patriotas de la tierra que trabajan con sus manos. Patriotas del café que cultivan en la ladera aunque el precio no alcance. Patriotas del condominio que cuidan aunque no puedan vivir en uno. Patriotas de la oficina que limpian aunque sus nombres no estén en la placa.

Patriotas de una Costa Rica que todavía no existe, pero que merece existir: sin guardias de seguridad con salarios de hambre, sin campesinos expulsados por la agroindustria, sin trabajadoras domésticas sin seguro, sin repartidores que temen caerse porque nadie los cubre.

Esa patria no la construirán los dirigentes sindicales actuales. Están demasiado ocupados negociando sus propias jubilaciones. Tampoco la construirán los políticos de turno. Están demasiado ocupados repartiéndose el presupuesto. La construirán los que hoy no marcharon porque estaban trabajando. La construirán los que aún creen que la organización es posible, aunque todos los ejemplos digan lo contrario.


VI. El guante en el suelo

Este 1° de mayo no es un día de celebración. Es un día de duelo por el movimiento obrero que murió y aún no le avisaron. Pero también es un día de promesa: la promesa de que de estas ruinas puede nacer algo nuevo.

El guante está en el suelo. Recójanlo los que aún tienen sangre caliente. Los que no se conforman con migajas. Los que saben que la dignidad no se negocia, se conquista. Los que están dispuestos a refundar la lucha de clases en las calles, en los barrios, en las aplicaciones, en las fincas, en los parqueos.

A esos les digo: todavía quedamos patriotas. No muchos, pero suficientes. Y los suficientes, cuando se organizan, son invencibles.


*1° de mayo de 2026*
Para el guardia que nunca ha marchado, para el campesino que nunca ha sido escuchado, para la trabajadora que nunca ha sido vista: esta lucha también es suya. Y recién empieza.

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Analista geopolítico.

No tengo títulos universitarios que exhibir. Tengo, en cambio, más de 55 años de observar cómo se toman y se imponen las decisiones que afectan la soberanía de los países pequeños. He visto promesas incumplidas, decretos con dueño extranjero, y una prensa que confunde "modernización" con "sumisión tecnológica".

Este blog no es una tesis académica. Es un cuaderno de bitácora de quien ha decidido no mirar hacia otro lado. Los datos están aquí. Las fuentes, también. El lector es libre de comprobar, refutar o ampliar.

Si busca análisis con pies de página y citas de autores muertos, hay cientos de académicos disponibles.

Sí busca a alguien que le diga lo que ve sin filtros institucionales ni miedo a las consecuencias. Acá estamos "pa servile" a usted y su familia.

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